La fotocoagulación láser retiniana es un procedimiento ambulatorio que utiliza un haz de luz láser de alta energía —generalmente láser de argón verde o diodo rojo— para producir quemaduras microscópicas controladas en la retina. Estas quemaduras generan cicatrices que cumplen distintas funciones según la enfermedad a tratar: sellan vasos que filtran fluido, destruyen zonas de retina isquémica que producen señales angiogénicas, o crean una barrera adhesiva alrededor de desgarros retinianos para prevenir el desprendimiento. Es uno de los tratamientos más empleados en retina y se realiza en el consultorio, sin internación ni anestesia general.
¿Cuándo se realiza?
- Retinopatía diabética proliferativa: fotocoagulación panretiniana (FPR) para destruir zonas isquémicas y reducir la neovascularización.
- Edema macular diabético: láser focal o en rejilla (grid) sobre los microaneurismas y capilares que filtran fluido en la mácula.
- Desgarros de retina: barrera láser de 2–3 hileras alrededor del desgarro para evitar que el líquido sub-retiniano avance y produzca desprendimiento.
- Oclusión de vena central o rama de la retina: fotocoagulación de zonas isquémicas para prevenir neovascularización.
- Degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) extrafoveal: en formas clásicas con membrana neovascular alejada de la fóvea.
- Retinopatía del prematuro: ablación de retina avascular en el recién nacido prematuro para prevenir la progresión.
- Neovascularización del iris (rubeosis): panretiniana como complemento para reducir el estímulo angiogénico.
Cómo es el procedimiento
Preparación y dilatación pupilar
Se instilan gotas para dilatar la pupila (midriáticos). El procedimiento se realiza en el consultorio. No requiere internación. Se aplica anestesia tópica (gotas) para mayor comodidad; ocasionalmente, anestesia peribulbar si se prevé una sesión extensa.
Colocación de la lente de contacto
El médico apoya una lente de contacto especial sobre el ojo (lente de tres espejos, lente panfundoscópica o lente de Mainster). Esta lente permite enfocar el láser con precisión en la zona retiniana a tratar y actúa como guía óptica para el procedimiento.
Aplicación del láser
Se aplican los disparos láser en la zona indicada. Cada disparo dura entre 100 y 200 milisegundos y produce una pequeña quemadura puntual o en 'spot'. En una sesión de fotocoagulación panretiniana (FPR) para retinopatía diabética grave se pueden aplicar entre 1.000 y 2.000 spots distribuidos en la retina periférica, en 1 a 3 sesiones. El tratamiento focal de un desgarro puede requerir solo 50–100 disparos.
Finalización y recuperación inmediata
El procedimiento dura entre 15 y 45 minutos según la extensión. Al terminar, la visión puede estar borrosa durante varias horas por la dilatación. Algunas personas perciben puntos o destellos transitorios. El paciente se retira caminando por sus propios medios.
Seguimiento postoperatorio
Se programa un control entre 4 y 6 semanas después. En tratamientos de desgarro, el control suele ser a las 2 semanas para verificar que la cicatriz láser esté correctamente formada. En retinopatía diabética, se realizan controles periódicos con OCT y retinografía para evaluar la respuesta al tratamiento.
Recuperación y cuidados
- Evitar frotarse los ojos durante las primeras 24–48 horas.
- La visión puede estar borrosa el día del procedimiento por la dilatación pupilar — no conducir ese día.
- Puede presentarse leve molestia ocular o sensación de calor durante las primeras horas; es normal.
- No es necesario reposo en cama ni ausentarse del trabajo más de un día.
- En fotocoagulación panretiniana extensa, puede haber reducción transitoria del campo visual periférico y de la visión nocturna — esto es esperado.
- Consultar de urgencia ante aparición súbita de sombra, cortina oscura, o pérdida de visión.
- Continuar con el tratamiento médico indicado (insulina, antihipertensivos, anti-VEGF si corresponde).
Preguntas frecuentes
¿Duele el tratamiento con láser?
La mayoría de los pacientes refieren una sensación de calor o puntazos leves, especialmente cuando el láser se aplica en la retina central. Con las gotas anestésicas el procedimiento es bien tolerado. En sesiones muy extensas (FPR completa), algunos pacientes prefieren anestesia peribulbar para mayor confort.
¿El láser cura la retinopatía diabética?
No la cura, pero es altamente efectivo para frenar su progresión y reducir el riesgo de ceguera. La fotocoagulación panretiniana reduce en un 50% el riesgo de pérdida visual grave en retinopatía diabética proliferativa de alto riesgo. Es un tratamiento de contención y prevención, no de reversión del daño ya existente.
¿Cuántas sesiones de láser son necesarias?
Depende de la patología. Un desgarro pequeño suele tratarse en una sola sesión. Una fotocoagulación panretiniana completa puede requerir 2 a 3 sesiones espaciadas 1–2 semanas entre sí para aplicar los spots necesarios sin sobrecargar el ojo en una sola visita. El médico evalúa la respuesta y puede indicar refuerzos.
¿El láser puede afectar la visión central?
El láser focal/grid en mácula puede producir en algunos casos una leve reducción de la sensibilidad central, pero el beneficio supera ampliamente el riesgo en la mayoría de las indicaciones. La fotocoagulación panretiniana, al dirigirse a la periferia, preserva la visión central aunque puede reducir el campo visual periférico y la adaptación a la oscuridad.
¿Se puede combinar con inyecciones intravítreas?
Sí. En retinopatía diabética y edema macular, el láser se usa frecuentemente en combinación con inyecciones de anti-VEGF (ranibizumab, bevacizumab, aflibercept). El tratamiento combinado puede ser más efectivo que cualquiera de los dos por separado, especialmente en edema macular de larga evolución.
¿Hay riesgo de desprendimiento de retina después del láser?
Es extremadamente raro. Al contrario: el láser se usa precisamente para prevenir el desprendimiento de retina sellando los desgarros. La cicatriz que produce el láser adhiere firmemente la retina a las capas subyacentes, eliminando la vía de entrada del fluido.
